Una vez sentiste el vacío… no fue de tu agrado. Te sentiste caer en el, y no solo que no iba a haber brazos que te agarren antes de golpearte, peor aun... nunca te golpeas, es una caída sin fin, dentro de ese vacío.
Nunca mas quisiste eso. Evitar esa sensación fue tu finalidad, mas allá de todo.
Mucho lo intentaste, nunca lo lograste, como un agujero negro ese vacío te absorbía tarde o temprano, para llevarte otra vez a esa caída sin fin, la horrible caída que siempre aparece cuando no querés dormirte pero inevitablemente los brazos del sueño te alcanzan, y vos en un inútil esfuerzo intentas escaparte de el.
Una y otra vez lo intentaste, en vano, pero lo intentaste, sin siquiera darte notar que lo intentabas. Y ahí te diste cuenta. Que estabas intentando?, escaparte?, de que?… de vos?. Ese vacío sos vos, esta en vos, la gigantesca y eterna caída no es mas que la vasta profundidad de tu ser. Y ahora lo ves. Ahora extendés tus alas, débiles, porque nunca las usaste, pero recordás que no hay fin, no hay suelo, que tenés tiempo de aprender a usarlas, porque ese vacío te pertenece, y es grande; tan grande como tu amor.
vacio. nada. nadá...










